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jueves, 12 de noviembre de 2009

Movimiento 140

Ya sé que soy muy pesado con el tema, pero es que estoy muy concienciado y hay un movimento que está recogiendo firmas: http://www.movimiento140.com. Y van 30.000 en un par de semanas, por algo será.

Y puestos a repetirme, sigo con mis reivindicaciones:

- El volante gira igual a la derecha que a la izquierda. Si eres capaz de pegar el volantazo, generalmente sin señalizar, para adelantar y hacerme frenar a mí que iba adelantanto antes, ¿por qué para volver a la derecha lo haces con pasmosa parsimonia? Ánimo, que ir por la derecha no es ningún agravio, yo mismo volveré a la derecha cuando acabe de adelantar.

- ¿Te molesta que lleve las luces largas, verdad? Pues porque tú también las llevas. Quítalas y todos en paz, que deslumbrar es muy peligroso

- Las luces antiniebla no dispersan la niebla, no hace falta que las pongas ni antes ni después. Y la trasera molesta mucho si no hay niebla. Sí, es por eso por lo que he puesto las luces largas que te están deslumbrando por detrás, y no pienso quitarlas hasta que no apagues ese maldito punto rojo que me está llegando al nervio óptico como una aguja incandescente.

martes, 6 de octubre de 2009

Nuevas normas de tráfico (II)

Hace poco os comentaba un poco lo que pensaba sobre las nuevas normas de tráfico que nuestra querida DGT había elaborado para nuestro bienestar.

Bueno, pues parece que la cosa ha ido rodando (fina ironía) y ya empieza a estar todo más claro. Aquí podeis consultar todos los detalles, pero lo que os quería comentar era otra cosa.

Según se publica en todos los medios, alguien se ha dado un golpe en la cabeza y le ha dado un arrebato de cordura. Los señores del Senado (al final va a ser que hacen algo) preparan una enmienda para que no se pueda multar a menos de 132 km/h.

Lo veo y no lo creo. Es indignante. No, no es que quiera que multen, pero son los argumentos los que me revuelven las entrañas: la fiabilidad de los radares y de los velocímetros. ¡Anda ya! Hipócritas. Todo por no reconocer que circular por debajo de 120 km/h es inviable. Los radares tienen fiabilidad de sobra (como demuestra una multa mía a 141 km/h) y los velocímetros marcan de más, no de menos.

Reconózcanlo, el límite de 120 es ridículo y punto. Y todos aplaudiremos.

En fin, os dejo un vídeo cortesía de fajamusa, un camionero que se dedica a grabar barbaridades desde su camión.

Quiero que me digais quien provoca la situación de peligro.

jueves, 1 de octubre de 2009

Conducir por la izquierda

Que vago me estoy volviendo. Y es que esto de la playa quita tiempo y te deja bastante baldado. Pero bueno, parece que la temporada toca a su fin por estas latitudes, así que tendré que buscarme otra excusa.

Hoy voy a contaros mis impresiones sobre esto de conducir con el volante a la derecha. Como os podeis imaginar, estoy acostumbrado a conducir por la derecha, como hace todo el mundo. Bueno, todos menos los ingleses y simpatizantes, que ahí siguen sembrando cizaña con sus millas y sus galones. Reminiscencias del Imperio.

Lo primero que haces es sentarte en el asiento del conductor y ver que las cosas están raras. El cambio de marchas está a tu izquierda, y en la misma posición que en un coche normal, es decir, la primera arriba y a la izquierda. Por suerte los pedales también están en el mismo sitio. No parece complicado.

Cuando arrancas todo va bien, metes segunda un poco forzado, pero hasta aquí no hay mayores problemas. ¿Por qué? Porque vas pensando en lo que haces. La cosa se complica un poco más cuando sales a la carretera, donde dominan los instintos adquiridos con tantos quilómetros al volante.

Pones el intermitente y, ¡oh sorpresa!, se pone en marcha el limpiaparabrisas. Y es que los mandos están cambiados de lado para que puedas marcar intermitente y cambiar de marcha al mismo tiempo. Lo que yo hice fue renunciar a los intermitentes.

Bueno, vamos a incorporarnos. Miramos a la izquierda para ver que no viene nadie ... ¡error! ... los coches vienen del otro lado. Al final opté por mirar para todos los lados y no pasar hasta que no viniese nadie. Bien, parece que vas andando y no pasa nada.

Dos carriles por sentido. ¿Por qué me pita el mono éste? Que me adelante si quiere, yo voy por la derecha ... ¡mal! ... me aparto mientras vuelvo a encender los limpias. Y llegamos a la rotonda. Aquí si no vas pensando en cómo hay que hacerlo la lías, porque los instintos afloran. Te pegas al que llevas delante y vas detrás de él, porque nunca sabes desde donde te van a salir.

Ah, y los que te vienen por la izquierda tienen prioridad.

jueves, 18 de junio de 2009

Nuevas normas de tráfico

Estos de la DGT son la caña. Cada vez que sacan algo nuevo me alegran el día. Esta vez no ha sido la DGT, ha sido el Parlamento en pleno el que ha aprobado la nueva norma. Bueno, todos menos el PP. Con esto y no quitar las ayudas de las hipotecas me están ganando día a día. En fin, vayamos con las normas.

Para empezar, las multas son desde el primer quilómetro de exceso de velocidad, es decir, desde 121 km/h en autovía. A esto, claro hay que añadir la precisión del radar, pero eso es otra historia. Total, que yo en autovía solía ir a poco más de 130, al límite de la sanción. Ahora ya da igual ir a 121 que a 149. Ya os podeis imaginar lo que voy a hacer, porque ir a 119 es tercermundista.

Los de CiU han metido una enmienda por la cual no se quitan puntos en las entradas a las ciudades con límite de 80 hasta que no pases de 130. O sea, que nos fastidiamos todos menos los que entren en Barcelona, que tienen carta blanca. Si aprueban eso que no sean ñús y suban el límite. Si es que nunca reconocen un error.

Otra cosa, ya no hace falta llevar la documentación del coche en la guantera. Ya era hora. ¿Tienes obligación de tener la escritura de propiedad en tu finca? ¿O el contrato de alquiler en tu casa? No, pues el coche lo mismo. No sé para que tienen ellos sus bases de datos.

Y la última, para pasar la ITV hay que llevar el recibo del seguro. Surrealista. Vamos a ver, ¿no tiene la DGT una base de datos con todos los coches? Sí ¿No tienen las compañias de seguros una base de datos con sus coches asegurados? Sí. Bueno, pues llevaría como mucho muchísimo dos días cruzar esas bases datos. Dos días. En dos días tendrían el listado de coches sin seguro.

Si alguien me puede explicar por qué no lo hacen, lo agradecería. También agradecería cualquier explicación racional sobre las normas antes comentadas

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Una bestia de la carretera

La verdad es que me impresionó su línea la primera vez que lo vi en un anuncio en la revista de Iberia. Era sólo una foto, sin más, y ya hubo algo que me cautivó, una voz silenciosa que me atrajo poderosamente. Ahora sé lo que es, y probablemente tenga que ver con sus 420 caballos de vapor de potencia. Una bestia, un monstruo, una flecha.

El único inconveniente que le veo son los 125.000 lerus que hay que desembolsar para tener esta joya, por no hablar de que para darle de beber hay que ser socio de Repsol. También le achacaría lo del cambio automático/secuencial cuando una máquina de esta magnitud llama a gritos a un cambio manual para disfrutarlo a tope.

Y es que el otro argumento de que tiene el maletero pequeño no me sirve. Si te lo puedes comprar, es que tienes una tarjeta de crédito color dorado que ocupa poco espacio y que te libera de llevar maletas. Ya se sabe: cartera grande, maleta pequeña.

Cambiando de tercio poco a poco, hablar de coche me lleva a pensar en tubos de escape. ¿Alguna vez habéis visto el tubo de escape de un camión? Pues resulta que así es el pene de David Beckam, según ha dicho su mujer Victoria.

Ya veis, tanto dinero y tan poco invertido en educación. Menos mal que era la pija, porque va soltando barbaridades dignas de cualquier reunión de machotes embrutecidos: "la tengo como el tubo de escape de un camión". Dice la señora que está contenta con su vida sexual, imagino que resultarán muy plancenteros los golpecillos del glande en el diafragma.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Un poco de cordura en el asfalto

No puedo ocultar la alegría que me produce la notica que leía hoy en la siempre actualizada La Voz de Galicia: una propuesta en el congreso para aumentar los límites de velocidad en carretera.

Por fin una buena idea. Y no ha sido ningún partido político minoritario con ganas de protagonismo, no, ha sido un comité de expertos. De expertos, señoras y señores, gente que sabe mucho de un tema, incluso más que los asiduos a la barra de un bar, que ya es decir.

Por autovía y a 140 km/h. Suena utópico, y de hecho es probable que lo sea, pero que bonito sería. Adecuar la velocidad al siglo XXI en el que a veces parece que no estamos, a las carreteras y coches de los que podemos disfrutar.

No me digan que la velocidad es la causa de la mayoría de los accidentes, porque no es así. La causa es la imprudencia, la falta de descanso, la falta de pericia o la falta de práctica. Claro que en una carretera atestada de tráfico no se puede ir a 140 km/h. ¡Pero tampoco se puede ir a 120 km/h y sin guardar la distancia de seguridad! Eso no es cuestión del límite de velocidad, sino de la responsabilidad del conductor, y es ahí donde fallamos.

Si ponen el límite a 140, creo que poca gente lo rebasará, y ése será el momento de aplicar el código penal, el código civil o el código Morse si es preciso, porque hemos identificado a un peligro público. Pero con 120, límite de risa, te aburres, te desesperas, te hartas, y acabas sobrepasándolo. Lógico y normal.

En fin, que probablemente esta propuesta no pase de anécdota, pero de momento ahí queda. Mientras tanto, volvamos al problema de origen: la educación vial. Enseñemos a nuestros noveles a conducir, y no a aprobar el examen del carnet, y otro gallo cantará. Enseñemos que el límite de velocidad no está sólo en las señales, también está en el tráfico y las condiciones meteorológicas.

Mientras no lo hagamos, nos seguirá luciendo el pelo

viernes, 16 de noviembre de 2007

Ya no soy un conductor agresivo

Otro vendrá que bueno me hará. Torres más altas han caído. A todo porco lle chega o seu San Martiño. Yo como estas, cientos de frases más que recogen nuestra infinita sabiduría popular. Y por popular, que recoge la experiencia de tantas generaciones, es cierta. La realidad me ha hecho darme cuenta no sólo de que no soy un conductor agresivo, sino de que soy extremadamente tranquilo y respetuoso.

La historia comenzó una fría mañana de lunes, cuando cansado y ojeroso me caí de la cama para encaminarme hacia la oficina. Iba muy dormido a pesar del vientecillo fresco que me abofeteaba constantemente, así que casi no me percaté del atasco de tráfico habitual de lunes.

Pues mientras esperaba yo en el paso de cebra a que el semáforo de peatones se abriese, la intersección contigua se llenó de coches en perpendicular que no dejaban pasar, con lo cual los que tenían el semáforo abierto, tenían que parar. En ese momento, un atronador pitido comenzó a taladrar los oídos de los sufridos peatones que estábamos esperando. De entrada no me sorprendió demasiado, era uno de tantos, lo que me hizo girar la cabeza fue la vehemencia, la insistencia, el tono agresivo de aquel pitido.

La imagen que se abrió ante mis ojos era dantesca: un hombre de unos treinta y algo, calvo, de traje y corbata oprimía sádicamente el claxon de su todoterreno gris. Fue una pena no haber grabado en vídeo esa expresión furibunda, esa rabia animal, esos golpes compulsivos sobre el claxon. Si en vez de un coche hubiese tenido una pistola, creo que habría disparado sin dudar.

Uno de los peatones hizo un ostensible gesto de llevarse las manos a los oídos para indicar al conductor que lo único que conseguía era molestar. Fue ignorado. El hombre se detuvo justo encima del paso de peatones, casi sin dejar sitio para pasar, cuando éste se pudo en verde. Yo crucé por la parte delantera, y al pasar me quedé mirándole a los ojos con desprecio, buscando su reacción.

En ese momento, bajó la ventanilla, y comenzó a gritar como un energúmeno, como alguien desesperado a quien le están arrancando la vida. Era un grito desgarrador, capaz de helar la sangre.

"¡Mueve el coche!, ¡mueve el puto coche!" - gritaba.

Sin mirar, parecería el lamento de alguien a quien un coche le ha estacionado encima de la pierna. Sólo recuerdo algo parecido en películas en que arrebataban a un hijo de las manos de su padre.

Lo que yo vi fue un hombre derrotado por la gran ciudad, que había perdido la batalla contra el monstruo del estrés, que liberaba las frustraciones de su triste vida al volante. Aquel sí que era un conductor agresivo. Yo a su lado, un corderito. Sé que si hubiese podido habría arrollado con su coche a quien se pusiese delante.

Que tristeza que perdamos los estribos, nuestra propia naturaleza humana por un atasco, por el ritmo de la gran ciudad, por nuestras prisas, por la deshumanización constante de todas nuestras actividades diarias. Esto no es una ciudad, es una jungla

lunes, 29 de octubre de 2007

Limites de velocidad

No hace mucho escuchaba la noticia de que la DGT se planteba reducir los límites de velocidad en carretera. Se me pusieron los pelos como escarpias. Otra vez la misma historia. Igual que con el tema del botellón recientemente comentado en esta bitácora, se equivocan. Volvemos a las medidas restrictivas, al castigo.

No, no es la solución. Es más, yo creo que deberían aumentarse. Por suerte o por desgracia estoy acostumbrado a la carretera. Conduzco todo el año, de día y de noche, con sol, lluvia y nieve, y veo muchos coches, muchas formas de conducir, siempre las mismas pautas, una y otra vez.

El límite de velocidad en autovía de 120 km/h es poco menos que un chiste. Nadie lo respeta. Ni con radares, ni con guardia civil. Ni con misiles tierra-tierra. Y es porque hoy por hoy, con las autovías y los coches que tenemos, es de risa. ¿Cómo puede ponerse el mismo límite a un Seat 127 de ruedas de carretillo que aun BMW de la serie 7 con llantas de 17 y tantas ayudas electrónicas a la frenada como el McLaren de Fernando Alonso? ¿Cómo puede ponerse el mismo límite al dominguero de 1 y 31 de Agosto que al transportista que conoce cada curva de la carretera? No tiene ni pies ni cabeza.

Han puesto radares, y estoy convencido de que algún día nos traerán una desgracia, porque la gente pega frenazos al llegar a su altura. Más vale que vayas atento. Dicen que han bajado la velocidad media. Yo no lo veo. No soy de los que van despacio, y aún así me siguien "quitando las pegatinas" en cada adelantamiento.

Cuando vamos a la autoescuela, no nos enseñan a conducir: nos enseñan a sacar el carnet de conducir. ¿Cuántos de nuestros conductores saben hacer una frenada de larga distancia? ¿Cuántos saben cómo funciona un ABS? ¿A cuántos les suena lo que es un sobreviraje o un subviraje y como corregirlos? Muy pocos, apuesto. Volvemos, pues, a topar con el tema de la educación. Damas y caballeros, en lugar de tanto radar y tanto límite, enseñemos a conducir.

Enfrentarse a situaciones que se nos pueden dar en la carretera: esquivar un obstáculo, un charco de agua. Cómo y cuándo poner las luces largas y antiniebla. Cómo señalizar un accidente. Conducir con condiciones climatológicas adversas.

Estoy un poco harto de salir a carretera un día de puente o de vacaciones y de ver a gente que no tiene ni idea de conducir poniendo en auténtico peligro a los demás. ¿Cobran por usar los intermitentes? ¿No saben lo que es ceder el paso?

En fin, que en lugar de tanta represión, profundicen un poco, que no todo lo que hay en la carretera está cortado por el mismo patrón. Que enseñen a conducir. Y que pongan el límite a 140, que las carreteras dan para eso y para mucho más si se tienen un par de nociones básicas. Sonará muy chulesco, pero conducir es una actividad que requiere condiciones físicas y conocimientos: no puede hacerlo cualqueira. Y mientras no nos concienciemos, ya podemos poner radares cada 100 metros, que el problema no se moverá del sitio.

viernes, 26 de octubre de 2007

Soy un conductor agresivo

Sí, lo soy. ¿Algún problema? Me da igual lo que pienses, porque si algún día pasa algo no va a ser culpa mía, va a ser culpa tuya.

Si hay una carretera de tres carriles, tienes que circular por la derecha a no ser que vayas adelantando. No vale ir por el medio para ir "más cómodo". No, porque me pegaré a ti, tanto que podrás sentir mi aliento. Antes de que te des cuenta podrás ver mi sonrisa burlona en tu retrovisor. Porque soy más rápido, más fuerte, más audaz. Y te pondré las luces largas, y te pitaré. Y si no te apartas será peor, porque sufrirás mis iras. Te adelantaré por la derecha, cerrándote al ponerme delante de ti, haciéndote sudar.

Me da igual que gesticules. Aunque me insultes no te oigo. Y me reiré mientras te veo alejarte detrás de mí, enseñándote la matrícula.

Si sólo hay un carril, y no vas a adelantar al camión que va delante porque te falta valor, déjame espacio. Voy a pasar igual. Tú eliges, dejar tranquilamente un poco de sitio o dar un frenazo brusco cuando veas mi luna trasera rozando tus limpiaparabrisas. Yo sí que voy a adelantar, deja vía libre.

¿Pensais que soy agresivo? Bien, acertais. Pero si cumplís el código de circulación no tendréis problemas. No soy nadie para haceros ir rápido, pero vosotros tampoco para hacerme ir lento. Avisados estais.