Que curiosa sensación. Se presenta en variadas formas y maneras: el sueño mañanero, punzante e irritante, asociado al despertador; el sueño vespertino, pegajoso y constante, preludio de la siesta; el sueño nocturno, agradable y arrullador, invitación a la cama.Esta semana he entrado en fase II de sueño. Ya hacía tiempo que no me pasaba. Me ocurre cuando llevo ya tiempo sin dormir, y parece que el sueño se ha ido ya. No tienes sensación de sueño en los ojos, pero sí la de flotar, como un ligero mareo.
No es fácil llegar, antes hay que pasarlo un poco mal. Para que os hagais una idea, mis horarios de sueño fueron: Domingo (2:00 - 6:15), Lunes (2:00 - 8:45), Martes (2:00 - 6:15), Miercoles (5:30 - 8:30), Jueves (6:45 - 9:00). Y el viernes ya iba por el aire.
Me alegra saber que aún tengo aguante suficiente para hacer estas cosas sin mayores daños estructurales. Claro que llegó el viernes por la tarde y la cama me atrapó como una luz a una polilla. Y es que no se puede.







