Que vago me estoy volviendo. Y es que esto de la playa quita tiempo y te deja bastante baldado. Pero bueno, parece que la temporada toca a su fin por estas latitudes, así que tendré que buscarme otra excusa.

Hoy voy a contaros mis impresiones sobre esto de conducir con el volante a la derecha. Como os podeis imaginar, estoy acostumbrado a conducir por la derecha, como hace todo el mundo. Bueno, todos menos los ingleses y simpatizantes, que ahí siguen sembrando cizaña con sus millas y sus galones. Reminiscencias del Imperio.
Lo primero que haces es sentarte en el asiento del conductor y ver que las cosas están raras. El cambio de marchas está a tu izquierda, y en la misma posición que en un coche normal, es decir, la primera arriba y a la izquierda. Por suerte los pedales también están en el mismo sitio. No parece complicado.
Cuando arrancas todo va bien, metes segunda un poco forzado, pero hasta aquí no hay mayores problemas. ¿Por qué? Porque vas pensando en lo que haces. La cosa se complica un poco más cuando sales a la carretera, donde dominan los instintos adquiridos con tantos quilómetros al volante.
Pones el intermitente y, ¡oh sorpresa!, se pone en marcha el limpiaparabrisas. Y es que los mandos están cambiados de lado para que puedas marcar intermitente y cambiar de marcha al mismo tiempo. Lo que yo hice fue renunciar a los intermitentes.
Bueno, vamos a incorporarnos. Miramos a la izquierda para ver que no viene nadie ... ¡error! ... los coches vienen del otro lado. Al final opté por mirar para todos los lados y no pasar hasta que no viniese nadie. Bien, parece que vas andando y no pasa nada.
Dos carriles por sentido. ¿Por qué me pita el mono éste? Que me adelante si quiere, yo voy por la derecha ... ¡mal! ... me aparto mientras vuelvo a encender los limpias. Y llegamos a la rotonda. Aquí si no vas pensando en cómo hay que hacerlo la lías, porque los instintos afloran. Te pegas al que llevas delante y vas detrás de él, porque nunca sabes desde donde te van a salir.
Ah, y los que te vienen por la izquierda tienen prioridad.