
No hace mucho que proclamaba orgulloso a los cuatro vientos que había conseguido por fin obtener mi ansiado
DNI electrónico. Esa maravilla de la ciencia y de la técnica que me autoriza a ser quien soy y me
identifica ante la administración pública y ante los cuerpos y fuerzas del seguridad del Estado.
Pues bien, después de varios intentos infructuosos, puedo anunciar y anuncio que he conseguido usarlo. Porque hasta el momento era igual que llevar un condón en la cartera, todo buenas intenciones, pero si no lo usas casi es mejor no llevarlo, que se estropea.
Reconozco que no tengo demasiado claro en qué había fallado en mis anteriores intentos. Yo creo que esta vez hice exactamente lo mismo y funcionó. Básicamente introduje el DNI en el lector de tarjetas y al seleccionar en la web de Hacienda la opción
Con certificado de usuario me apareció por arte de magia una ventanita pidiéndome el PIN infernal que había anotado en un papel.
Y así confirmé el borrador de mi declaración. Con la emoción aproveché para consultar los puntos de mi carnet de conducir y no pedí exención del IVA porque no soy una empresa, que si no ...
Otro cantar fue lo de cambiar el PIN. El procedimiento no es que esté muy refinado. En primer lugar, la web de ayuda te dice que para cambiarlo tienes que usar un
procedimiento telemático. Pofale, posmalegro. Pero si no me dicen cual es, haberse callado. Al final encuentro el famoso procedimiento escondido.
Y no es otro que bajarse un software de 8 MB (no sé que hay ahí dentro) que básicamente es un teclado con las teclas cambiadas de sitio. Casi me da un ataque de dislexia. Imaginaos teclear una contraseña segura con las teclas descolocadas. Un ratito me llevó, pero conseguí. Ahora no me acuerdo de la clave que puse, pero me da igual porque estoy muy contento.
Como conclusión, que es útil, es práctico, es para todos, pero más vale que tengas un poco de idea de informática (y un lector de tarjetas), porque si no, además de que no vas a conseguir nada, vas a ser pasto de piratillas en menos que canta una calandria (y responde un ruiseñor).