No, no es la solución. Es más, yo creo que deberían aumentarse. Por suerte o por desgracia estoy acostumbrado a la carretera. Conduzco todo el año, de día y de noche, con sol, lluvia y nieve, y veo muchos coches, muchas formas de conducir, siempre las mismas pautas, una y otra vez.


Cuando vamos a la autoescuela, no nos enseñan a conducir: nos enseñan a sacar el carnet de conducir. ¿Cuántos de nuestros conductores saben hacer una frenada de larga distancia? ¿Cuántos saben cómo funciona un ABS? ¿A cuántos les suena lo que es un sobreviraje o un subviraje y como corregirlos? Muy pocos, apuesto. Volvemos, pues, a topar con el tema de la educación. Damas y caballeros, en lugar de tanto radar y tanto límite, enseñemos a conducir.
Enfrentarse a situaciones que se nos pueden dar en la carretera: esquivar un obstáculo, un charco de agua. Cómo y cuándo poner las luces largas y antiniebla. Cómo señalizar un accidente. Conducir con condiciones climatológicas adversas.
Estoy un poco harto de salir a carretera un día de puente o de vacaciones y de ver a gente que no tiene ni idea de conducir poniendo en auténtico peligro a los demás. ¿Cobran por usar los intermitentes? ¿No saben lo que es ceder el paso?
En fin, que en lugar de tanta represión, profundicen un poco, que no todo lo que hay en la carretera está cortado por el mismo patrón. Que enseñen a conducir. Y que pongan el límite a 140, que las carreteras dan para eso y para mucho más si se tienen un par de nociones básicas. Sonará muy chulesco, pero conducir es una actividad que requiere condiciones físicas y conocimientos: no puede hacerlo cualqueira. Y mientras no nos concienciemos, ya podemos poner radares cada 100 metros, que el problema no se moverá del sitio.