martes, 25 de septiembre de 2007

Hoosier, más que ídolos

Hay libros que no te cansas nunca de leer, lugares en los que nunca de cansas de estar y películas que nunca has visto suficientes veces. Y Hoosiers, más que ídolos es para mí una de ellas. Probablemente mi película favorita. Probablemente la mejor película de la historia del cine.

Y es que llamarla película es como decir que El Señor de los Anillos es un libro o el Fear of the Dark es una canción. Lo son, cierto, pero con mayúsculas, con solera, con nombre propio y sitio en la conciencia colectiva de lectores o melómanos.

El avispado lector, asociando la información temporalmente contextual puede pensar que la vorágine del baloncesto ha invadido de nuevo al autor, ya que la trama principal de la película gira en torno a un equipo de baloncesto. Pero no. He visto la película mil veces, mucho antes del Eurobasket y antes del Mundial. He perdido la cuenta de las veces que la he visto, pero su sintonía aún me pone los pelos de punta cuando la escucho.

Tiene historias humanas detrás: Gene Hackman bajó su caché a condición de que incluyesen en el reparto a su amigo Denis Hopper. Sí, ese prometedor actor y productor que arruinó su carrera por culpa del alcohol. Curiosamente, en la película interpreta el papel de un alcohólico que intenta rehabilitarse a través del baloncesto.

Y aplicaciones en la vida: el afán de superación, las relaciones humanas, el trabajo en equipo ... No hace mucho, en un curso de gestión de equipo y liderazgo utilizaron bastantes fragmentos de la película como ejemplos de manejo de situaciones de conflicto y establecimiento de autoridad. El que daba el curso, un auténtico filósofo del siglo XXI, se extrañaba de que yo pudiese repetir los diálogos sin ver la película.

Olvidada, vilipendiada, relegada a película de domingo a mediodía, Hoosiers, más que ídolos es toda una lección de vida. Me quedo con la última escena, alegoría del tiempo, con la foto de aquellos campeones, en blanco y negro, símbolo del pasado glorioso. Sin cambiar el plano, baja la cámara y enfoca a un niño encestado en la misma canasta que fue testigo de aquella gesta.

Una aclaración: un hoosier es un habitante de Indiana, "donde el baloncesto es una religión"

3 comentarios:

Petrosky dijo...

Joder Dian no es una mala película, pero para ver un domingo de resaca está bien, zumito, patatuelas, aceitunas y una peli sencilla de digerir.

R F dijo...

Señor Diancecht: Reconozco que tiene usted buen gusto, bravo, aunque me ha dejado un poco 'chinado' por el hecho de no haber hecho mencion alguna a "El libro gordo de Petete" bueno bueno donde los haya.

Diancecht dijo...

Es como todo en la vida, mi querido Petrosky, puedes pasar de largo porque tu resaca te ha jodido las pocas neuronas que te quedaban, o profundizar un poco y realizarte como persona. A tu elección

Señor RF: gracias por el cumplido. El tema de Petete requiere una sesuda reflexión que ahora mismo no puedo acometer, pero prometo incluirlo en la lista de futuribles